piramides

PIRAMIDE ¿donde hay piramides? en los lugares donde me nos te lo imaginas y de todos los tipos , podras encontrar la instoria de los nativos de ese lugar y la istoria de los mismos, conoseras mas afondo para q eran utilizadas y los materiales de que estan echos t sorprenderas cuando lo sepas no dudes en visitar el lugar de tu interes en el mundo antiguo.

Friday, November 03, 2006

YOHUALINCHAN( PUEBLA)

Plaza principal de Yohualinchan, PueblaPlaza principal de Yohualinchan, PueblaYohualinchan es una zona arqueológica situada en las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, que se distingue por su magnífica arquitectura en el estilo de la gran metrópoli veracruzana de El Tajín. Las grandes semejanzas que presentan las formas arquitectónicas, la decoración y aun la disposición de los edificios de Yohualinchan con los de aquél lugar, han llevado a suponer que éste era un sitio integrante del sistema regional controlado por aquel centro urbano.

Es posible que los orígenes se remonten al 400 d.C. y que su abandono haya ocurrido en el Posclásico tardío, una época en que ocurre una fuerte presión del grupo mexica sobre la región. De hecho, Yohualinchan es una palabra de origen náhuatl que significa "lugar de la noche", y tal vez sólo sea una derivación del nombre original.

El centro cívico-ceremonial de la ciudad fue construido sobre una meseta natural, la que fue objeto de nivelaciones que permitieran levantar los edificios. Los más sobresalientes son: el Montículo 1, que muestra hileras de grecas modeladas delicadamente; el Montículo 2, cuyas escaleras con alfardas muy bien conservadas llevan a los restos de dos recintos ceremoniales; el Montículo 3, en que aún es posible observar nichos similares a los de El Tajín; el Montículo 4, que contaba, cuando menos, con tres recintos ceremoniales y juego de pelota, y que se distingue de otros por sus grandes dimensiones que lo convierten en uno de los más largos de Mesoamérica.

CANTONA (PUEBLA)

CANTONA, PUEBLA

Cantona es una de las más grandes ciudades que se conocen del México prehispánico y una de las pocas poblaciones cuya planificación es sumamente elaborada, el asentamiento cubre alrededor de 12 km. cuadrados, y está conformado por tres amplias unidades, la Sur, con casi 5 km. cuadrados, la Centro y la Norte, cada una de las cuales cubre unos 3.5 km cuadrados, en la unidad Sur se localiza la Acrópolis, parte alta cuyas estructuras arquitectónicas hacen suponer que ahí se concentraron los poderes políticos, económicos y religiososo de esta gran ciudad.

La ciudad está ubicada entre los 2,500 y 2600 metros sobre el nivel del mar, y sobre un derrame basáltico con pendiente.


Esta geografía sirvió para definir las zonas de ocupación, y la gente ocupó espacios plenamente definidos delimitados por muros periféricos ("patios") así en la parte baja se ubicó la población rural, que habitó en los patios, en la parte media vivía gente con cierto rango social, y en la parte superior se colocaron los templos, las construcciones cívico- religiosas y las residencias de jefes y dirigentes, se conocen cerca de tres mil patios habitacionales en la Unidad Sur, al parecer la más urbanizada. Una extensa red de vías de comunicación enlazaba a toda la población: calzadas, muros, pasillos, callejones. Las calles algunas de más de un kilómetro de extensión, se construyeron elevadas sobre la superficie natural del terreno y con muros laterales, siempre con arroyo empedrado. Esto, sumado al hecho de que la ciudad misma está construida sobre un malpaís, que contó también con un foso y que tuvo accesos controlados y varios puestos militares, le permitió un total control de la circulación y le dio su carácter de ciudad fortaleza.

No obstante lo anterior, también se manifestaron en ella los ritos y ceremonias religiosas, prueba de lo cual son los 24 juegos de pelota con que cuenta y los enterramientos humanos, que muestran el complejo ceremonial llevado a cabo; decapitación, mutilación y desmembramiento. Los ritos de fertilización de la tierra se han minifestado claramente con uno de los hallazgos; nueve esculturas fálicas acomodadas y dispuestas sobre un conjunto de restos óseos humanos, colocados sobre un mascarón construido al pie de la escalinada de acceso a una de las pirámides más grandes de Cantona.

Otras esculturas de falos han sido halladas en esta pirámide, en la Plaza Central o de la Fertilización de la Tierra y el Conjunto del Juego de Pelota 7.

En la arquitectura de Cantona se busca negar el pasado inmediato. No existe simetría alguna en sus construcciones, éstas aprovechan, se adaptan y explotan la superficie natural del terreno, integran el malpaís a su arquitectura.

Además, en ninguna de sus edificaciones fue utilizado cementante o argamasa para unir las piedras, mucho menos el estuco.

Esta ciudad, que fue ocupada entre 600 y 1000 d.c. y tuvo su apogeo entre 700 y 900 no soportó las presiones de grupos ajenos al área --quizá chichimeca-- ni los fuertes cambios climáticos que se registraron en la época, y alrededor de 1050 fue abandonada.


Foto: Rafael DonizCon un área aproximada de 12 km2, esta ciudad prehispánica tuvo su apogeo durante el Clásico tardío y el Posclásico temprano, entre los siglos vii y x. Considerada como una de las más grandes ciudades mesoamericanas, Cantona poseía una sorprendente red de comunicaciones compuesta de calzadas elevadas, pasillos, escalinatas, rampas y callejones, muchos de ellos delimitados por muros y asociados a pirámides, altares y núcleos habitacionales; así como 24 juegos de pelota, cantidad que no tenía ninguna otra ciudad de la época. La importancia del sitio se cree que provenía del papel que desempeñaba como ciudad-puente entre el Golfo sur y el Altiplano central.

Cantona se ubica a 92 km al noreste de la ciudad de Puebla, por la carretera núm. 129, con destino a Libres. En Oriental se toma la desviación rumbo a Tepeyahualco.

Visitas: martes a domingo de
9:00 a 17:00 horas.

Tuesday, October 31, 2006

PUEBLA

INAH


Cholula
(Todas las imagenes y contenido de esta pagina estan reservados a derechose autor)

Cómo llegar Esta zona arqueológica se localiza a 7 kilómetros, al poniente de la ciudad de Puebla en el estado del mismo nombre.




deriva de Chollollan, que significa “lugar de huida”. Al momento de la conquista era, además de un
importante centro comercial, sede de culto a Quetzalcóatl, una de las principales deidades mesoamericanas.

Hoy en día es, por sus casi 2 500 años de ocupación continua, la ciudad habitada más antigua de México. Destaca, entre sus numerosos monumentos arqueológicos e históricos, la Gran Pirámide, la de mayor volumen en América, y su extraordinario Mural de los Bebedores.


Historia del sitio
Los primeros habitantes de Cholula se asentaron alrededor de una laguna, hoy desaparecida, al este de la ciudad actual. Ese poblado, tal vez sólo una pequeña aldea, se desarrolló entre los años 800-200 a.C. (Preclásico Medio). El centro ceremonial más antiguo surgiría, hacia los años 200-100 a.C. durante el periodo Clásico, Cholula fue un importante centro ceremonial y urbano de gran extensión.

Para algunos investigadores el desarrollo de la ciudad fue paralelo al de Teotihuacan –en ese entonces el centro hegemónico del altiplano–, y su auge, decadencia y abandono habrían sido simultáneos. Para otros, Cholula permaneció, tiempo después de la caída de Teotihuacan, como un importante centro urbano y comercial aprovechando el vacío ocasionado por ese evento.

Por motivos aún inciertos, la Gran Pirámide fue abandonada hacia los años 700-800 d.C. y la ciudad perdió gran parte de su población. Tras este periodo de decadencia resurge y es transformada en el principal centro religioso y de mercado del Posclásico.

Según la Historia Tolteca Chichimeca, importante códice de la región, Cholula era habitada por el grupo olmeca-xicalanca, gobernado por dos jefes: el Tlachiyach Tizacozque, señor de los olmecas relacionado con la tierra, y el Aquiyach Amapane, señor de los xicalancas relacionado con el agua; la habitación de éste último se localizaba en la Gran Pirámide misma a la que tradicionalmente se le ha vinculado con ese elemento natural.

En el año 1 pedernal (1168 d.C.), tras 36 años de peregrinaje, grupos de toltecas-chichimecas procedentes de Tollan(hoy Tula, Hidalgo) se establecieron en Cholula, entonces conocida con el nombre de Tlachihualtepetl. Los toltecas-chichimecas, después de un breve periodo de sojuzgamiento, lograron imponerse al grupo local y así obtener el poder a partir de entonces, la ciudad recibió el nombre de Tollan-Cholollan-Tlachihualtepetl, o “la gran ciudad de los que huyeron a donde está el cerro artificial”.

El dominio de los toltecas no modificó en lo esencial la organización social establecida por los olmecas-xicalancas, pero sí introdujo la supremacía de Quetzalcóatl como dios tutelar de Cholula, por lo que ésta sería uno de los principales lugares religiosos en Mesoamérica y sede del culto a esa deidad, cuyo templo se localiza donde ahora está el convento de San Gabriel, en el centro de la ciudad actual.

Tomado de la miniguía editada por el
INAH.
Texto: arqueóloga María del Carmen Solanes Carraro
.

Foto: Rafael DonizDecir Cholula es evocar lo sagrado. Habitada durante veinticinco siglos ininterrumpidamente, desde la época prehispánica hasta nuestros días, la ciudad alberga treinta y nueve iglesias que fueron construidas sobre los antiguos templos indígenas llamados teocalis. Hoy sigue siendo lo sagrado-ritual su eje más importante, y prueba de ello es su apretado calendario de fiestas religiosas tradicionales.

Si va usted de Puebla a Cholula, antes de llegar a ésta podrá admirar una magnífica vista del volcán Popocatépetl, teniendo en primer plano el templo de la Virgen de los Remedios, edificado sobre los basamentos de la Gran Pirámide de Cholula. De la misma época y junto a éste, se levantó una capilla de indios o capilla real, cuyo techo impresiona por lo espectacular de sus 63 bóvedas que cubren las siete naves del templo y las dos series de capillas laterales.

Información general

Días de visita: de martes a domingo.
Horario: de 10:00 a 17:00 horas.
Servicios: Museo de sitio, custodios y sanitarios.

XOCHICALCO (Morelos)


Xochicalco

La zona arqueológica de Xochicalco se ubica al suroeste del estado de Morelos, a 38 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca. Se toma la carretera número 95 México-Acapulco hasta llegar a la desviación hacia Alpuyeca, antes de encontrar la laguna El Rodeo hallará la carretera estatal que lo llevará a Xochicalco.


quiere decir “En el lugar de las casa de la flores”, se localiza sobre un conjunto de cerros de baja altura, los principales son La Bodega, La Malinche y Xochicalco; éste último, fue nivelado para construir los edificios más importantes, las laderas tuvieron que ser modificadas para permitir la construcción de casas y conformar una sucesión de terrazas que impedía el libre acceso al sitio.



Historia del sitio
El apogeo de Xochicalco tiene lugar en el periodo llamado Epiclásico (650-900 d.C.). Durante este lapso se construyó la mayoría de la arquitectura monumental visible hoy en día; su desarrollo y surgimiento se debe entender a partir de su relación con Teotihuacan, el asentamiento dominante en Mesoamérica a lo largo del periodo Clásico.

De acuerdo con algunos investigadores, Xochicalco surgió tras el abandono de aquel centro urbano para ocupar el vacío de poder económico y político provocado por ese hecho.

El arqueólogo Jaime Litvak propone que Xochicalco, junto con otros sitios como el Tajín, Veracruz, y Cholula, Puebla, contribuyeron al declive de Teotihuacan al obstaculizar el libre paso de los productos, provenientes de distintas regiones de Mesoamérica, necesarios para el sustento de la población teotihuacana; el investigador Enrique Nalda postula que un proceso de militarización de esta sociedad, ocurrido hacia finales del periodo Clásico, dio lugar al acoso de regiones cercanas con el propósito de obtener de ellas los recursos que anteriormente conseguía en su dominio inmediato.

El actual territorio del estado de Morelos sería una de estas regiones acosadas, tanto por su cercanía al valle de México, como por su alta productividad agrícola. En estas circunstancias se habría producido un agrupamiento de la población de la región en Xochicalco, cuya ubicación, aunada a la construcción de diversos elementos defensivos como fosos, murallas, bastiones y escarpes, permitiría contener posibles ataques.

Esto explicaría la fortificación de esta ciudad prehispánica y su corta ocupación como gran centro urbano. Una vez que Teotihuacan dejó de ser un peligro potencial, el sitio perdió su función principal.




Por otra parte, el arqueólogo Román Piña Chán sugiere que Xochicalco es el mítico Tamoanchan de los relatos prehispánicos, lugar en el que los sabios o amoxoaque arreglaron los calendarios religioso y civil, y en el que surgió el culto a Quetzalcóatl. Entre los elementos en que apoya su hipótesis, destacan los motivos de la Pirámide de la Serpiente Emplumada y los de las tres estelas que representan distintos aspectos de Quetzalcóatl.


Tomado de la miniguía editada por el INAH.
Texto: arqueólogos Ma. del Carmen Solanes y Enrique Vela.


XOCHICALCO: LUGAR DE ORIGEN DE LOS DIOSES Y LOS HOMBRES

Desde 1791 se hacen exploraciones en la zona

Angel Caamaño

Todos somos fugaces / todos nos iremos.
Por eso debemos respetarnos, por eso debemos trabajar,
por eso debemos recoger, respetar y conservar
las cosas de la vida: la flor y el canto cempoalxochitl

Poema náhuatl

Templo de Quetzalcóatl (Detalle)Xochicalco, Mor., 6 de mayo.- A 38 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca, situado sobre un conjunto de cerros de baja altura, se encuentra Xochicalco "en el lugar de la casa de las flores", cuya época de apogeo, calculada entre los años 650 a 900 de nuestra era, coincide con un periodo de transformaciones profundas en el ámbito mesoamericano, encabezado por la caída de Teotihuacán.

Pocas ciudades del México antiguo han recibido tanta atención como esta zona arqueológica; el primero en mencionar la existencia de la pirámide de las Serpientes emplumadas fue fray Bernardino de Sahagún.

Por su importancia, se hizo merecedora de la primera descripción de un sitio arqueológico hecha en México por José Antonio Alzate y Ramírez, Xochicalco, ha sido objeto de numerosas exploraciones arqueológicas desde 1791 a la fecha.

Diversos investigadores han escrito sobre la importancia que esta cultura tuvo en el México prehispánico: Paul Gendrop escribió: "En cuanto a Xochicalco, verdadera encrucijada de influencias en que se funden elementos que provienen no sólo de regiones sino de épocas distintas..."

La zona es conocida principalmente por su monumento dedicado al culto de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada... "un edificio de elegante silueta, escribe Gendrop, cuyos parámetros exteriores ostentan grandes serpientes emplumadas en profundo relieve, junto con otros elementos, tales como signos del fuego nuevo, y representaciones de sacerdotes que, en algunos casos, parecieran inspirarse en modelos mayas"... Cada personaje está alhajado y lleva un gran tocado formado por una cabeza de serpiente emplumada; de su boca sale la vírgula de la palabra decorada con plumas.

Para el antropólogo Jaime Litvak, Xochicalco, junto con el Tajín, en Veracruz, y Cholula, Puebla, contribuyó al declive de Teotihuacán al impedir el paso de los productos que aquel centro requería para su subsistencia.

El arqueólogo Román Piña Chan, quien llamó a esta edificación de Quetzalcóatl, interpretó un jeroglífico que muestra una caña, un guerrero y un árbol que sale de una plataforma escalonada como un símbolo del mítico Tamoanchan, lugar del origen de los dioses y de los hombres.

La construcción de Xochicalco fue cuidadosamente planeada, pues la cima del cerro fue modificada para crear las grandes explanadas sobre las que se erigieron los edificios principales; de igual forma, en las laderas del cerro se construyó una impresionante sucesión de terrazas artificiales que le confieren el aspecto de una acrópolis fortificada.

Alrededor de dos centurias duró el apogeo de este lugar y hacia el año 900 fue abandonado.

A un costado de la zona arqueológica se localiza el Museo de Sitio de Xochicalco, que de acuerdo con información proporcionada por su director, Sergio Rasgado, es uno de los pocos en el mundo que opera en su totalidad a partir del uso de energía solar, un mecanismo de capacitación de agua de lluvia y un sistema de ventilación por rotación térmica.

Esto lo hace considerarlo como un modelo a seguir para implementarse en otras zonas arqueológicas apartadas de los centros urbanos y que por lo tanto no cuentan con servicios de infraestructura como energía eléctrica, red de agua potable, drenaje, teléfono; lo que representa retos derivados del aislamiento y las limitaciones inherentes a sistemas ecológicos de tecnología de punta.

El Museo de Sitio es el resultado de uno de los proyectos especiales realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia entre 1992-1994, para impulsar la investigación la conservación y la difusión de sitios importantes de la época prehispánica.

Con la puesta en operación de este recinto en abril de 1996, ha sido posible lograr una nueva imagen de la importancia cultural de este sitio, lo cual da una dimensión más real al visitante de la relevancia de la cultura xochicalca y la responsabilidad de proteger y conservar su legado.

Este Museo, al igual que otros, responde a la creación de recintos que permitan la apreciación y disfrute de los bienes culturales en los sitios donde se encontraron las piezas en exhibición. La creación de museos en las inmediaciones de los sitios arqueológicos conceden al visitante, a través del discurso museográfico, una integración mayor entre los monumentos arqueológicos que persistieron el paso del tiempo y los objetos obtenidos de las excavaciones para obtener una mayor visión de la cultura que ahí floreció, cómo eran, cómo vivían, su relación con el entorno, su cosmovisión.

El recorrido por este Museo de Sitio da inicio en el vestíbulo donde se expone una introducción acerca de la historia de la cultura xochicalca, importante puente cultural entre el antiguo mundo clásico y el advenimiento de Tula, la futura capital tolteca.

Las piezas encontradas en las diferentes etapas de excavación de la zona arqueológica están distribuidas en seis salas: esculturas, estelas, objetos de uso doméstico, aros y la figura del llamado Señor de Xochicalco, un retrato que ofrece información sobre los rasgos físicos de los xochicalcas, expuestos con un guión museográfico que explica diferentes aspectos de esta civilización permiten conocer lo que fue la ciudad y la cultura de este lugar y su importancia en el México antiguo.

Uno de los objetivos de este recinto es mantenerse como un espacio cultural vivo. Una labor primordial para el museo y la zona arqueológica, dijo Sergio Rasgado, es estrechar los vínculos con las comunidades más cercanas a la zona arqueológica: Cuentepec, población que ofrece la cerámica que se produce dentro del Museo; Xochicalco de donde procede la mayoría del personal que labora en el centro de trabajo y Tetlama, que ofrece servicios al turista.

Desde la inauguración del recinto, agregó Sergio Rasgado, se ha procurado el acercamiento con las tres comunidades a través de visitas guiadas al museo y a la zona. Gracias a que los productores de cerámica de las comunidades pueden comercializar sus productos, dentro del Museo se ha podido evitar la creación y proliferación de vendedores ambulantes, lo que evita el abaratamiento y desvalorización de la producción artesanal de la región.

Para Sergio Rasgado el área de servicios educativos es fundamental, ya que refuerza el proceso de enseñanza-aprendizaje, a través de la realización de diversos talleres que permiten enriquecer el conocimiento sobre diversas temáticas relacionadas con la identidad, patrimonio y riqueza cultural del lugar.

Respecto a los nuevos proyectos del Museo de Sitio de Xochicalco se ha planeado el establecimiento de un museo vivo de plantas donde se mantendrán en exhibición permanente colecciones de plantas vivas debidamente identificadas y etiquetadas, lo cual permitirá al visitante conocer y apreciar las especies nativas del lugar. Este proyecto que se trabajará en coordinación con el Jardín Etnobotánico del Centro INAH Morelos, fomentará la conservación y rescate de plantas en peligro de extinción que por no ser comerciables no se producen en viveros.

El Museo y la zona arqueológica son áreas de servicio y un importante reflejo de la imagen que transmite el INAH hacia la sociedad, que como dice Sergio Rasgado, con la participación y el esfuerzo de todos los que integran ese centro de trabajo se logrará alcanzar los niveles de calidad y eficiencia que se debe brindar a la comunidad nacional y extranjera. Asimismo, sólo con la colaboración consciente y responsable del visitante, se logrará proteger y conservar este valioso patrimonio cultural.


LA GRUTA DE LOS ASTRÓNOMOS ESTÁ EN XOCHICALCO

Pivote cósmico para la observación lunar

Angel Camaño

Pirámides de XochicalcoCuernavaca, Mor., 21 de mayo.- La astronomía de la antigua Mesoamérica es un tema que capta la atención en la actualidad, ya que a través de ella surgió un calendario complejo y preciso basado en el perfecto conocimiento de las mecánicas celestes, fruto de observaciones asiduas del cielo por siglos, por milenios.

Como lo menciona Arnold Lebeus, en Astronomía en Xochicalco, las civilizaciones del México antiguo desarrollaron precisos sistemas de observación de los astros, establecieron tablas astronómicas de una exactitud sorprendente y crearon calendarios junto a los cuales los europeos de la misma época parecen muy imperfectos, por no decir primitivos.

Según el investigador, la edificación sociopolítica y religiosa de las civilizaciones mesoamericanas reposaba en gran parte sobre los sistemas de conteo del tiempo, las prácticas rituales y un conjunto de ricas ceremonias asociadas a la vida de los dioses.

El códice llamado Dresden, un libro precolombino de tablas astronómicas y calendáricas continúa proponiendo numerosos enigmas. Es uno de los manuales teóricos y mnemotécnicos de los sacerdotes-astrónomos, herederos de una larga tradición, lo cual muestra el grado de refinamiento a que llegaron los sabios del antiguo México y su capacidad para condensar en un mínimo de espacio y de números todo un conjunto de cálculos combinados en sistema.

La contribución original de la América nativa a la historia universal de las ideas, en matemáticas, geometría y astronomía es tanto más instructiva ya que fue desarrollada en un medio limitado y con resultados que no dejan nada qué desear, comparados con los conocimientos antiguos que se tenían en el viejo mundo durante las mismas épocas. Muchos autores han contribuido a estas investigaciones astronómico-calendáricas, que son de importancia capital para la historia y la arqueología de Mesoamérica y para la historia de las ciencias en general.

Una muestra del genio matemático y del sentido de la abstracción en la antigua América, reside en la utilización del cero cuando menos antes del siglo quinto antes de nuestra era, que permite la anotación aritmética de posición, instrumento esencial para el desarrollo de las matemáticas.

Según varios investigadores como Saénz, Piña Chan y Morante, el sistema calendárico mesoamericano se funda en dos bases principales, un siglo de 365 días llamado "xihuitl" y otro de 260 días llamado "tonalpohualli". En el México central era común reportar las indicaciones calendáricas en el ciclo de 260 días.

El sitio arqueológico de Xochicalco, situado al suroeste de Cuernavaca, es de importancia capital para la historia cultural, religiosa y científica de Mesoamérica. Es de suponerse que su estudio puede aportar todavía otros elementos de información para la solución de problemas históricos y cronológicos del gran conjunto pluricultural del México precolombino.

Para Siarkiewiez las fechas de las fachadas de la Pirámide de las Serpientes emplumadas de Xochicalco son fruto de largas y cuidadosas observaciones y de sólidos conocimientos en el dominio de la astronomía. Ello muestra una vez más el arte de los matemáticos mesoamericanos para presentar un máximo de informaciones con una extrema economía de medios.

Las inscripciones de la fachada de la Pirámide de las Serpientes emplumadas aportan una confirmación a la proposición según la cual los astrónomos conocían perfectamente el valor muy aproximado de las revoluciones del sol, de Venus y del nodo de la órbita lunar, y quienes tuvieron la preocupación científica de medirlas con la mayor exactitud posible, tomando en cuenta sus medios técnicos limitados, sus convenciones matemáticas y sus obligaciones formales y rituales.

En Xochicalco, Venus, la estrella de la mañana, está omnipresente, asociado con las ceremonias del fuego nuevo; como si todo el sitio le estuviera dedicado. En principio, por la presencia de un importante templo dedicado a la serpiente emplumada. De acuerdo con las fuentes antiguas y con los vestigios etnográficos, reconocen en la serpiente emplumada al planeta Venus. Además, es justamente en Xochicalco donde se encuentra una de las raras inscripciones lapidarias que lleva una representación del fuego nuevo.

Todo ello obliga a considerar a Xochicalco como uno de los principales lugares de celebración de las grandes ceremonias de expiación de los pecados, de los sacrificios, del barrido de las viejas cenizas y del arranque de un nuevo siglo. Momento en el cual la vida podría recobrarse, en el gozo y el alivio de la partida, en el buen augurio, en un mundo perdonado, renovado, purificado y pacificado.

Esas fiestas, asociadas a las revoluciones de los cuerpos celestes, dependían a la vez del calendario ritual y de los ciclos astronómicos observados en la realidad.

Las fiestas del fuego nuevo, llamadas "xiuhmolpilli" —afirman Lebeus e Iwaniszewski— se hacían cada 52 años en el momento en que los dos ciclos de 260 y 365 días volvían a encontrarse en fase, pero se sabe también que unas ceremonias calificadas como antiguas, probablemente más importantes, ocurrían cada 104 años, cuando el ciclo de Venus volvía a encontrarse en fase con los otros dos.

Para Morante, uno de los sitios más notables de Xochicalco es la chimenea construida en mampostería de piedra en el techo de una gran gruta, conocida con el nombre de "gruta de los astrónomos" La boca superior de esta chimenea se abre al aire libre en medio de una plaza al suroeste del juego de pelota, en la proximidad de una pequeña plataforma ceremonial.

El diámetro del conducto mide entre 35 y 40 centímetros, la altura total, desde la abertura superior hasta el suelo de la gruta, es de 8.70 metros. Este conducto no es absolutamente vertical, está ligeramente inclinado hacia el norte. En los primeros escritos que lo mencionan, se le había llamado "boca de aireamiento", pero muy pronto surgió una interpretación astronómica.

Los autores que han estudiado y medido el tubo de Xochicalco están de acuerdo en considerarlo como un instrumento destinado a observar y medir el paso del sol por el cenit dos veces por año o para marcar el solsticio de verano e incluso, para medir la longitud del año solar trópico.

Por su parte, León Portilla ha escrito que la hipótesis de una observación del paso cenital del astro parece mejor fundada y aceptable respecto de las tradiciones asociadas frecuentemente con el paso cenital del sol en toda la zona subtropical americana. Sin embargo, en el mismo Xochicalco, la entrada en ese momento de una larga mancha luminosa en el suelo no podría constituir un ejemplo muy convincente de la exactitud por parte de sus constructores o usuarios.

Según los investigadores citados, parece que hubieran escogido levantar deliberadamente este conjunto en una latitud geográfica tal que construyera un pivote, un hito límite de los movimientos solares. Se advertirá pronto que la situación geográfica del sitio de Xochicalco representa también una elección de "pivote cósmico", pero esta vez ya no para el sol.

El tubo de Xochicalco, perforado en el techo de una gruta profunda y que forma una cámara oscura, en la latitud del paso cenital de la luna por el meridiano, durante su lunisticio menor, revela su eficacia perfecta. Puede decirse que si los constructores de Xochicalco hubieran buscado las condiciones de precisión óptimas para la observación lunar, no habrían podido encontrar nada mejor que, precisamente, un tubo vertical en una zona subtropical.

Para Lebeus resulta difícil convencerse de que un tubo de mampostería bastante burdo en su aspecto actual pudiera haber servido para observaciones precisas. En otro tiempo el tubo pudo haber estado cubierto con una placa perforada por un orificio, única manera de obtener la proyección precisa de un rayo de luz.

Cuando se toman medidas del conducto, se percibe que si la forma del tubo es más o menos oval con el diámetro mayor orientado hacia el norte-sur, las piedras que lo bordean en las paredes útiles de contacto en la parte baja parecen haber sido retrabajadas, desgastadas o limadas, como si se tratara de un último ajuste, y el óvalo está desgastado en los dos lados.

La calidad de la observación y de las medidas tomadas en Xochicalco parecen indicar que ahí contamos con un instrumento de precisión suficiente para la observación de la luna y del cálculo completo de los eclipses. Los aspectos prácticos y técnicos del tubo de Xochicalco, su situación geográfica y el conjunto de los adornos y descripciones calendáricas forman un sistema y no son hechos aislados.

Información general

Días de visita: de lunes a domingo.
Horario
. de 10:00 a 17:00 horas.

TEOPANZOLCO (Morelos)


(Todas las imagenes y contenido de esta pagina estan reservados a derechos de autor)

Cómo llegar
Se localiza en la colonia Vista Hermosa, al norte de la ciudad de Cuernavaca, Morelos.



Teopanzolcoes una palabra del idioma náhuatl que se interpreta como “El lugar del templo viejo”. Como muchos sitios arqueológicos, éste ha sido absorbido por el crecimiento urbano.

Se sabe que el centro monumental fue emplazado en una colina formada por un derrame de lava, producto de la actividad volcánica que cerró el extremo sur de la cuenca de México.


En el valle de Morelos existieron grupos sedentarios por lo menos desde el 2000 a.C.; la evolución de éstos fue similar a la de los del resto del Altiplano central. En los inicios del periodo Clásico, se dio un desarrollo regional, al que se sumó la presencia de la cultura teotihuacana que fue muy importante en el área.

El Posclásico Temprano se caracterizó por la presencia de manifestaciones culturales propias en la mayoría de las regiones de Mesoamérica. Para el Posclásico Tardío, los grupos dominantes en el Altiplano fueron de origen náhuatl; el de los tlahuicas fundaron el señorío de Cuauhnáhuac, que desarrolló sus propias manifestaciones, aunque relacionadas con los matlatzincas del valle de Toluca, que fueron conquistados por los mexicas.

Moctezuma Ilhuicamina sometió esta vasta región principalmente productora de algodón, elemento que los habitantes del área tributaron hasta el momento de la conquista de México-Tenochtitlan por los españoles, como lo demuestra la Matrícula de Tributos.







Durante los primeros años de la Colonia el señorío de Cuauhnáhuac pasó a formar parte del marquesado del Valle, que abarcó desde Morelos hasta Oaxaca. Las tierras de este marquesado pertenecieron a Hernán Cortés, quien introdujo el cultivo de la caña de azúcar y su industrialización mediante el primer molino, ubicado en Tlaltenango, al norte de lo que actualmente es la ciudad de Cuernavaca.

Tomado de la miniguía editada por el INAH.
Texto: arqueólogo Roberto García Moll.
Fotografía: Carlos Blanco.

TEOPANZOLCO "EL LUGAR DEL TEMPLO VIEJO"

Angel Caamagno

"... Fértil sitio de un valle,
sitio de florecientes donde el rocío se difunde con brillante esplendor,
donde vi dulces y perfumadas flores cubiertas de rocío,
esparcidas en derredor a manera de arco-iris..."

Nezahualcóyotl

Teopanzolco "El lugar del Templo Viejo"Cuernavaca, Mor., 9 de octubre.- El Morelos precortesiano era una región productora de cacahuate, jitomate y algodón, este último, el más importante, que sus habitantes tributaron a los mexicas hasta la conquista de Mexico-Tenochtitlan por los españoles.

Los vestigios encontrados en el valle de Morelos hacen suponer que los primeros grupos sedentarios se establecieron desde, por lo menos, 2 mil años antes de nuestra era. La evolución de los morelenses prehispánicos fue similar a la de otros grupos ubicados en el Altiplano Central, influidos por la presencia de las diversas culturas mesoamericanas.

Morelos, dice el antropólogo Victor Hugo Valencia, director del Centro INAH Morelos, "tiene una dimensión y una importancia histórica de primer nivel, más allá de su clima y sus balnearios; cuenta con un patrimonio arqueológico muy importante y uno histórico relevante, que es necesario dar a conocer. Se tiene un registro de más de mil sitios arqueológicos, de los cuales están abiertos al público siete, entre estos se encuentra la zona de Teopanzolco".

A partir del siglo XII de nuestra era, los grupos dominantes en el Altiplano eran de origen nahua, uno de ellos, los tlahuicas, fundó Cuauhnáhuac, hoy Cuernavaca.

Al norte de la capital de Morelos se localiza Teopanzolco, lugar de monumentos construidos en una colina originada por derrame de lava, producto de la actividad volcánica que cerró el extremo sur de la cuenca de México. Se piensa que la zona estuvo cubierta por coníferas y que en las inmediaciones se encontraban abundantes corrientes de agua.

Para la arqueóloga Bárbara Konieczna Teopanzolco formaba parte de la antigua Cuauhnáhuac, y estos son los únicos vestigios que nos quedan de aquella ciudad".

La roca basáltica del lugar fue el material utilizado para construir los edificios. Las piedras que forman las esquinas y parte de las construcciones están labradas. De los acabados exteriores de estas construcciones, es decir los aplanados de estuco y su pintura no se conserva nada, se supone que deben haber estado pintados, como se observa en otras zonas arqueológicas.

Los vestigios recuperados en Teopanzolco revelan la coexistencia de dos grupos, los habitantes del sitio y los mexicas, conquistadores del señorío. De ahí que la cerámica más abundante e incluso el estilo arquitectónico se asocie con los mexicas.

"En Teopanzolco se han realizado varias intervenciones, en 1921 se hizo la primera etapa de limpieza, en los años cincuenta, el doctor Piña Chan realizó trabajos para determinar la cronología del lugar", comenta Konieczna.

14 edificios se levantan en Teopanzolco. El Edificio 1 por sus dimensiones está considerado el principal. Un gran basamento piramidal de planta rectangular; en el que se observan dos etapas de construcción sobrepuestas. En la arquitectura del México antiguo era común la sobreposición de edificaciones. Entre los dos cuerpos existe una entrecalle, recurso arqueológico, que muestra las diferentes etapas constructivas.

En la fachada principal orientada al oeste, se encuentran las escalinatas dobles, las cuales dan acceso al templo correspondiente. El templo del norte está dedicado a Tláloc, dios del Agua Celeste y la fertilidad. El templo del sur está consagrado a Huitzilopochtli, representante del Sol y dios de la Guerra.

El templo de Tláloc consta de un recinto con cuatro pilastras en los extremos. El de Huitzilopochtli es mayor y está dividido en dos secciones, en la del fondo se conservan restos de un altar.

"Este tipo de construcción es similar a los edificados en México-Tenochtitlan y en Tlatelolco; también a las de Tenayuca y Santa Cecilia en el Estado de México. En cuanto a la magnitud, Teopanzolco es de los más grandes sitios que muestran las mismas características del Templo Mayor", comenta Konieczna.

Frente al Edificio 1 se abre una amplia plaza de planta rectangular, al sur se localiza el Edificio 2, al lado norte del 1, se ubica el 12 y en la parte posterior del 1, en el lado este del sitio se encuentran el 13 y el 14. El extremo oeste está limitado por los demás edificios, y en el norte no hay construcciones.

El edificio 2 es una plataforma baja, de planta irregular, que presenta en la cara norte una amplia escalinata. Los edificios 3 y 5 son basamentos de planta cuadrangular con escaleras. En esta última, en una fosa fue localizado un gran conjunto de restos óseos humanos, mezclados con navajas de obsidiana.

"O para prevenir la extinción del quinto sol, bajo el que vivían los mexicas y que habría de perecer el día 4 ollin", escribe Nigel Davies, "se ofrecía al insaciable astro del día corazones humanos y un flujo constante del preciado líquido escarlata, sangre humana".

Los edificios 7 y 9 son basamentos circulares de poca altura, con escalinata. Este tipo de edificaciones tienen una larga tradición en varias regiones de Mesoamérica, y se encuentran asociados con Ehecatl, dios del Viento.

El edificio 13, que se localiza en la parte posterior del edificio 1, el cual se asocia a Tezcatlipoca, "Espejo humeante", también posee una escalinata doble en el primer cuerpo, que se vuelve más amplia en el segundo. Una parte importante de sus elementos arquitectónicos fue destruida por saqueadores.

Como ha sucedido en muchas otras zonas arqueológicas de México, Teopanzolco fue absorbida por el crecimiento urbano.

"La zona arqueológica de Teopanzolco, quedó integrada en una colonia de la ciudad de Cuernavaca, lo que el instituto logró proteger del crecimiento urbano comprende dos hectáreas aproximadamente con vestigios monumentales y evidentes, pero el patrimonio puede estar oculto debajo de casas, construcciones y avenidas", comenta Valencia.

Aunque se ha conservado el centro ceremonial, de la zona habitacional y de la extensión de la ciudad se sabe poco, ya que la mayor parte de los vestigios arquelógicos se encuentran bajo las construcciones del actual desarrollo urbano.

En la actualidad parte de la zona de Teopanzolco, "El lugar del templo viejo", se conserva bardeada, como si fuera una construcción más de la colonia Vista Hermosa.




Días de visita: de lunes a domingo.
Horario: de 10:00 a 17:00 horas.
Servicios: custodios y sanitarios.







MORELOS

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MORELOS (TEPOZTLAN)

Tepoztlan es un lugar que poca gente conose, este se encuentra en cuernavaca morelos, su historia no es muy extensa pero muy interesante, esta zona se encuentra redeada de muchas areas verdes por el lugar donde se encuentra y el clima templado del mismo.

UN POCO DE HISTORIA.


La historia de Tepoztlán aún no ha podido definirse con precisión, ya que no existe suficiente material histórico que sirva como base para conocer esta información con la mayor exactitud posible. Se desconoce quiénes fueron los primeros pobladores, pero se dice que en sus inicios, Tepoztlán fué "lugar de paso" entre el altiplano central y lo que hoy conocemos como el Estado de Morelos. Las arqueólogas Giselle Canto y Hortensia de Vega, identificaron los primeros asentamientos humanos en la zona de "Tecuescontitla" y que al parecer, estuvo poblada entre los años 500 y 150 a. de C. El otro asentamiento conocido como "Calamatlán", al parecer estuvo habitado entre los años 150 y 650 d. de C. Pero hay un "vacío" en los siglos VIII y IX, ya que no existe suficiente información sobre éste período.


A raíz de las migraciones de grupos nómadas provenientes del norte de lo que hoy es la República Mexicana, Tepoztlán fué ocupado paulatinamente por varios grupos, (recordemos que en total fueron 9 grupos migrantes). El primer grupo de migrantes que llegó al centro de México, fueron los Tolteca-Chichimecas, quienes, encabezados por Mixcóatl, conquistaron el Valle de México y zonas aledañas, extendiendo sus dominios, seguramente hasta lo que hoy es el estado de Morelos y por ende, Tepoztlán. Otro grupo de nómadas: los Xochimilcas, se ubicaron al sur de los lagos del valle de México y en la parte norte del hoy estado de Morelos, (incluído Tepoztlán). Por su parte, los Tlahuicas, se asentaron en la parte sur del estado de Morelos. Lo que tampoco se sabe, es si estas tribus llegaron a estos territorios, mediante la ocupación militar, o se unieron mediante alianzas político-matrimoniales, con gobernantes del lugar. Con base en la información registrada por Fray Diego de Durán, se podría afirmar que en Tepoztlán, se impuso la población Xochimilca durante los siglos XIII al XVI.


Pero a finales del siglo XIV, tlahuicas y xochimilcas fueron asediados por el último grupo de migrantes del norte: los mexicas, quienes, como sabemos, consolidaron un poderoso imperio, al fundar la ciudad de Tenochtitlan en 1325, y desde luego, sometieron a gran parte de mesoamérica. Aquí la dificultad está en saber quién fue el gobernante mexica que conquistó Tepoztlán. Algunas versiones sostienen que fue Itzcóatl, otros dicen que en 1462, Moctezuma Ilhuicamina, conquistó 33 pueblos, entre los cuales estaba Tepoztlán. También se habla de una "reconquista de diversos pueblos entre ellos Tepoztlán. De esta manera, fué como Tepoztlán quedó bajo el dominio de los Mexicas e incorporado al padrón tributario, que tenía como base Oaxtepec. Como tributario, Tepoztlán estaba obligado a entregar, una determinada cantidad de papel de Amate, que se producía principalmente en el poblado de Amatlán, además de que debía entregar mantas de algodón (al parecer, con material comprado a Yautepec) y de ixtle de maguey. La cal también formaba parte del tributo de Tepoztlán, que seguramente se obtenía en el poblado de San Andrés. Como testimonio de la gran cantidad de papel que se fabricaba, hoy se pueden encontrar por doquier, "planchitas" de piedra, con las cuales elaboraban dicho material.

Organización política en los Siglos XV y XVI

La unidad política fundamental era el "señorío" y comprendía una zona central rodeada de pueblos, con un territorio agrícola y artesanal, organizado por comunidades campesinas y delimitados por fronteras étnicas. Los campesinos tributaban a la clase dominante que generalmente vivía en el centro. El TLATOANI era la autoridad suprema del señorío, que noble de nacimiento, gobernaba toda su vida y era sucedido por algún familiar. Al arribo de los españoles, se localizaron nueve señoríos: Quahnáhuac, Yauhtepec, Tepuztlan, Huaxtepec, Xiuhtepec, Yacapixhtlan, Atotonilco, Totolapan y Atlatlahucan.


Acerca de la Zona Arqueológica del Tepozteco.


Se dice que aproximadamente en 1150 se empezó a construir el adoratorio que hoy se conoce como "La pirámide del Tepozteco", dedicada Ometochtli-Tepuztécatl, uno de los dioses del pulque. Como información adicional sobre la pirámide, se puede mencionar que en 1887, el arqueólogo Eduard Seler realizó un recorrido por el estado de Morelos, y obtuvo del entonces gobernador, Jesús H. Preciado, información muy elemental sobre la pirámide. En 1892, durante el Congreso de Americanistas llevado a cabo en la ciudad de México, se menciona la existencia de la pirámide, y se busca la forma de restaurar la zona, siendo así como el ingeniero tepozteco, Francisco M. Rodríguez, emprende los primeros trabajos de investigación y reconstrucción, apoyado por gente del pueblo.

La llegada de los españoles, se dio por el año de 1522, que fue cuando Hernán Cortés se adjudicó ésta y otras poblaciones. Los monjes dominicos llegaron aqui desde 1538.

Siglo XIX

El 8 de septiembre de 1820 se instaló el primer gobierno municipal, pero de acuerdo a la Constitución de 1824, el territorio de lo que hoy es el estado de Morelos pertenecía al Estado de México.

El primer carnaval en Tepoztlán se celebró por el año de 1852, con el ahora tradicional "brinco de chinelos". En esta misma fecha el Sr. Mariano Envila forma los primeros grupos de estudio, en los que enseñaba a leer y escribir, por lo que se puede decir que asi llegaron las primeras letras, los inicios de una escuela. Con el decreto publicado el 17 de abril de 1869, Tepoztlán pasa a formar parte del nuevo Estado de Morelos. En las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, aparecen los famosos "plateados"; bandoleros que operaban en ésta y otras regiones, e incursionan en Tepoztlán un día 22 de febrero, hubo resistencia por parte de los pobladores y finalmente fueron expulsados, aunque costó la vida a varios tepoztecos, en memoria a este hecho, se erigió un sencillo monumento por el rumbo de la carretera a Cuernavaca, además una calle tiene como nombre, precisamente esta fecha. Y fué un tepozteco, el coronel Prisciliano Rodríguez, el que se encargó de perseguir y exterminar junto con un grupo de gente a estos gavilleros. Como una nota interesante, debemos mencionar que, éste personaje participó en la histórica Batalla de Puebla, durante la intervención francesa.

Siglo XX


Durante el gobierno de Porfirio Díaz se construye el ferrocarril México-Cuernavaca, que pasaba cerca def Tepoztlán, en San Juan Tlacotenco, donde se inauguró la estacion del Parque en 1897. Igualmente llegó también el telegrafo, y se introdujo el alumbrado mediante lamparas de aceite. Durante la Revolución Mexicana, los tepoztecos sufren en carne propia las consecuencias del movimiento, y padecen persecuciones desapariciones, etc. La mayoría de la población simpatizaba con los zapatistas, pero aún así, son frecuentes las incursiones y desmanes, tanto de las tropas carrancistas, así como de fuerzas zapatistas. En ocasiones se veían obligados a esconderse en cuevas o en los cerros para salvar sus vidas. La población contaba con "centinelas" que se apostaban en lo alto de algunos cerros, y se encargaban de dar aviso (lanzando "cuetes" de pólvora), de la llegada de gente armada. Años después, cuando todo esto terminó, la colonia tepozteca radicada en la Ciudad de México, introduce en 1929, el primer automóvil proveniente de Cuernavaca, gran acontecimiento si tomamos en cuenta que aún no había carretera.

En 1933, Mariano Jacobo Rojas, publicó en náhuatl el texto titulado "Reto contra el Tepozteco", que servía para representar la escenificación del "Reto", pero precisando que era un texto ya modificado de la versión original. También en este año, es cuando se introduce el primer teléfono a Tepoztlán.

El 23 de marzo de 1935, el entonces presidente de la República, General Lázaro Cárdenas, llega por tren a Tepoztlán, arribando a la estación de San Juan Tlacotenco, de ahi bajó caminando hasta el pueblo por el camino que sube a la pirámide, a la que por cierto, subió para tomarse la foto del recuerdo. Una vez que llega al pueblo y dialoga con la gente, se le hizo saber la necesidad de contar con una carretera. En abril siguiente comienzan los trabajos para esta obra, la cual se inaugura el 9 de enero de 1936.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el sargento mecánico de aviación, Ángel Bocanegra del Castillo, tepozteco de origen, formó parte del Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, (esta ha sido la única vez que militares mexicanos toman parte en una guerra fuera de México), peleando en el frente del Pacífico. Antes de partir, cuando el entonces presidente Manuel Ávila Camacho preguntaba a cada integrante de dicho escuadrón, que es lo que deseaban (tal vez como una última petición), al tocar el turno del sargento Ángel Bocanegra dijo: "Quiero una escuela, para los hijos de mi pueblo". Así fué como se construyó la primera gran escuela primaria en Tepoztlán, que hoy alberga a la escuela "Escuadrón 201" en el turno matutino, y la "Héroes Caídos del Escuadrón 201" del turno vespertino. En julio de 1957 comienzan los trabajos de electrificación, siendo inaugurado este servicio el 16 de febrero de 1958. Y cuando Gustavo Díaz Ordaz fué presidente de Mexico, se construye la autopista de cuota México-Cuautla, partiendo desde el entronque de "La Pera", de la autopista México-Cuernavaca, que atravesó el pueblo de poniente a oriente, por el pie de la cordillera de cerros del lado sur.

Durante las últimas 2 décadas, se han presentado graves conflictos políticos y sociales en el municipio, derivados de la intención de llevar a cabo ambiciosos proyectos, que buscan aprovechar la excepcional belleza del lugar, dando como resultado una renuente oposción a tales proyectos por parte de la mayoría de la población, y provocando ciertos períodos de inestabilidad, que sin embargo, no impiden que Tepoztlán siga siendo un lugar de gran interés turístico.

Monday, October 30, 2006

DISTRITO FEDERAL

(Todas las imagenes y contenido de esta pagina estan reservados a derechose autor)


PIRAMIDES PODEMOS ENCONTRAR EN TODO EL MUNDO HASTA EN DONDE MENOS NO LO ESPERAMOS Y POR QUE NO EMPESAR POR LA CIUDAD MAS VELLA DEL MUNDO EL DISTRITO FEDERAL.

EN EL D.F. ENCONTRAMOS LA PIRAMIDE CIRCULAR , ESTA CONSIDERADA COMO LA
PIRAMIDE MAS ANTIGUA DEL VALLE DEL ANAHUAC, ESTA CUENTA CON UNA LEYENDA MUY SORPRENDENTE Y SU ARQUITESCTURA E HISTORIA SON SORPRENDENTE.


LA PIRAMIDE DE CUICUILCO:

La leyenda

Cuicuilco, localidad arqueológica ubicada en el sudoeste del valle de México, es una de esas paradojas para las que la ciencia oficial no tiene respuesta, y ante las cuales opta por guardar un prudente silencio. Los conflictos respecto a su antigüedad y al pueblo que la edificó continúan hasta el día de hoy. Su monumento más emblemático es la llamada "pirámide circular", la primera construida en piedra en el continente americano.

Existe consenso entre los expertos respecto a que la pirámide de Cuicuilco es la estructura más antigua del valle de Anahuac; la genuina cuantía de esa antigüedad es el punto central de la polémica. La arqueología oficial dictamina que la estructura no se remonta más allá del año 600 a.C.; los revisionistas, basados en datos geológicos, fechan su construcción de 8.000 a 10.000 años antes de la época actual (6000 a 8000 años a.C.), haciéndola casi contemporánea del cráneo de Tepexpan, que suele datarse del año 9000 a.C., y que es considerado el más temprano habitante prehistórico encontrado en Mesoamérica. También implica que nos encontramos ante la pirámide más antigua conocida, anterior y con mucho a las de Egipto.

Es un hecho que Cuicuilco llegó a su fin con la erupción del volcán Xitle, que derramó un torrente de lava que destruyó primero la cercana localidad de Copilco, y luego engulló a la misma Cuicuilco, dejando un extenso campo conocido como "El Pedregal". Al parecer, los habitantes del lugar pudieron huir antes de que ocurriera el desastre. El campo de lava del Pedregal es considerado un típico flujo de lava de finales del período pleistoceno, que concluyó hace aproximadamente 10.000 años. Uno de los lados de la pirámide se halla cubierto por el campo de lava, lo que indica sin lugar a dudas que su construcción precedió a la erupción.

La primera excavación exhaustiva del lugar fue realizada en 1922 por un equipo de la Universidad de Arizona, dirigido por el Dr. Byron Cummings. A partir de los datos obtenidos en el lugar, el Dr. Cummings estimó que el flujo de lava ocasionado por la erupción del Xitle se había producido entre el año 6550 y el 28050 a.C.

Existen otros detalles inquietantes. El médico español Hernández, enviado a México por Felipe II, relató a su soberano el descubrimiento en el lugar de esqueletos de grandes bestias, y de hombres de 5 metros de altura. Los habitantes del lugar creían que la estructura había sido construida por gigantes.

¿Cómo es posible que una pirámide construida en el año 600 a.C. haya sido parcialmente cubierta por un flujo de lava ocurrido varios milenios antes? La más elemental lógica indica que la construcción del monumento debió preceder al evento que ocasionó su destrucción y abandono, y no al revés. Incapaz de resolver esta paradoja de acuerdo al dogma establecido de la historia de Mesoamérica, la arqueología oficial ha resuelto ignorarla.


El lugar

El lugar arqueológico de Cuicuilco se encuentra ubicado en el sudoeste del valle de México. Al parecer, su nombre significa "Lugar de Oración" o "Lugar del Arcoiris". Hasta el presente, la investigación arqueológica sólo ha sido parcial, pues el sitio está cubierto por una densa capa de lava. Aparte de esto, la creciente extensión de la moderna Ciudad de México ha causado severos daños y pérdidas en el yacimiento arqueológico. Se le considera el centro de población más temprano del Altiplano Central de México, y el antecedente directo del Estado de Teotihuacan; se trata de una de las zonas arqueológicas más importantes para explicar la aparición y desarrollo de las altas culturas en Mesoamérica. Sus fundadores, dedicados a la actividad agrícola, desarrollaron prácticas religiosas complejas, que incluían la ofrenda de artefactos líticos y de cerámica en sus prácticas funerarias.

Hacia 150 a.C., a fines del periodo Preclásico, Cuicuilco adquiere el carácter de un centro regional urbano con una población que se estima en cerca de 20.000 habitantes, comparable con Teotihuacan en esa época, y con una extensión de cerca de 400 hectáreas. Su desarrollo se vio truncado a raíz de la erupción del Xitle, cuando el lugar debió ser abandonado; sin embargo, en el período Postclásico sería ocupado nuevamente. En tiempos de la conquista española existía en el lugar una aldea o caserío que formaba parte del Imperio Azteca.

El Xitle, un pequeño volcán localizado en las faldas del Ajusco, hizo erupción hace aproximadamente 2.000 años, cubriendo a las localidades de Cuicuilco y Copilco con una capa cenizas y lava que provocó el abandono precipitado de esas localidades. El Xitle o Xictli, que significa "ombligo", recibió ese nombre por la forma de su cono. Aunque el volcán alcanza una altura de 3.128 metros sobre el nivel del mar, se levanta apenas 150 metros sobre el terreno circundante. Debido a que los asentamientos prehispánicos fueron cubiertos por la lava, no sufrieron alteraciones culturales posteriores; por lo tanto se pudieron preservar los contextos arqueológicos del llamado periodo Preclásico (aproximadamente del 1000 al 100 a.C.).

La localidad de Cuicuilco fue descubierta en 1922 por Manuel Gamio, y su exploración ha continuado hasta el día de hoy. La ciudad fue construida alrededor de un gran centro ceremonial (Cuicuilco "A"), con una extensa zona urbana (Cuicuilco "B") que incluía plazas y avenidas bordeando una serie de pequeños estanques. Byron Cummings, entre 1922 y 1925, realizó la primera excavación sistemática, restaurando el Gran Basamento (la famosa "Pirámide"). En 1967 se efectuó el rescate arqueológico del asentamiento de Cuicuilco "B", explorada inicialmente en 1957 por Heyzer y Bennyhoff. Cuicuilco "C" fue descubierta en 1990. Otra importante campaña de excavación se efectuó en 1995, que permitió conocer el papel del sitio en el origen y desarrollo de las sociedades estratificadas del periodo Formativo Tardío (del año 600 al 100 a.C.).

La famosa "pirámide", la primera pirámide de piedra de México, suele datarse de alrededor del año 500 a.C. La base del monumento es una plataforma circular de alrededor de 122 metros de diámetro, que contiene una rampa que una vez llevó al altar en la cúspide a 27 metros de altura sobre el nivel del suelo. Fue construida de roca bastas y revestida con una cobertura de arcilla. Curiosamente, el término "pirámide" aplicado a esta estructura resulta particularmente inadecuado, ya que desde el punto de vista geométrico no se trata en modo alguno de una pirámide, pues su forma es cónica.



¿Inexplicable?

El silencio de la arqueología moderna respecto a la paradoja de Cuicuilco tiene una explicación tan fácil como desalentadora para los fomentadores de enigmas: simplemente, tal paradoja no existe.

El famoso flujo de lava del Xitle jamás ha sido datado por los geólogos en el año 8000 a.C., ni en el 6000, ni en ninguna otra fecha parecida. Es más, ninguna referencia primaria respalda esta datación. ¿Y entonces?

Recordemos que la primera excavación sistemática del asentamiento fue realizada entre 1922 y 1925 por el equipo de Byron Cummings. Esto ocurría antes de la invención del método del carbono 14. Se encontró una gruesa capa de sedimentos entre el pavimento del templo y la cara inferior de la superficie de lava, y otra sobre el campo de lava mismo. Cummings estimó que el tiempo necesario para que se acumularan los sedimentos encontrados debajo de la costra de lava era de unos 6.500 años.

Aquí son cruciales dos observaciones: lo que hizo Cummings fue estimar la edad de esa capa de sedimentos, no datarla, y esta estimación no la hacía extensiva en modo alguno al campo de lava mismo, que de cualquier manera y por fuerza tenía que ser mucho más moderno que los mencionados sedimentos. De hecho, Cummings suponía que el flujo de lava tenía unos dos milenios de antigüedad; calculando la velocidad a la que se habían depositado los sedimentos sobre la lava, a partir de la formación del Pedregal, intentó calcular el tiempo que habían demorado en acumularse los que encontró debajo de la misma. Por supuesto, esta estimación hacía retroceder prodigiosamente la fecha en que se construyó el asentamiento, independientemente del momento en que haya ocurrido la erupción del Xitle. Cummings publicó estos resultados en 1933.

El problema de este método de estimación (no de datación) es que parte de un supuesto erróneo: que la velocidad de sedimentación es constante a través del tiempo. En realidad, ésta puede variar de acuerdo a muchos factores. Un período de sequía puede no dejar casi sedimentos; una inundación puede dejar una gruesa capa.

El método de datación por radiocarbono (también conocido cómo método del carbono 14) fue desarrollado en 1947, por Willard Frank Libby.

Las dataciones de radiocarbono demostraron de forma clara y repetida que los famosos sedimentos no habían sido depositados en un pasado remotísimo. Esto fue determinado en primer lugar por Fergusson y Libby, en 1963. La prueba para la base de los sedimentos dio una antigüedad de 2200 años antes del presente, o sea, hacia el año 250 a.C., muy lejos de la estimación de Cummings.

El radiocarbono y el estudio de la cerámica encontrada en los yacimientos asociados a la "pirámide" de Cuicuilco, debajo del flujo de la lava del Xitle, fechan la construcción inicial de la edifico entre los años 800 y 600 a.C. Respecto a la fecha de la erupción del Xitle, se había considerado diversamente que había ocurrido tan temprano como el 250 a.C., o tan tarde como el 410 d.C., pero las dataciones más recientes la ubican hacia el año 200 d.C. En cualquiera de los casos, bastante lejos del pleistoceno.

En resumen, la creencia tan comúnmente divulgada de que un flujo de lava antiquísimo, "datable" en el año 6000 u 8000 a.C., cubrió parcialmente la "pirámide" de Cuicuilco, y que por lo tanto está es de una antigüedad incongruente con los conocimientos aceptados acerca del desarrollo de las culturas mesoamericanas, simplemente carece de base. La paradoja no existe, pues la geología no contradice los hallazgos arqueológicos. Los datos geológicos invocados por los "revisionistas" en su intento de crear un misterio aparentemente insoluble no son otra cosa que ficciones, corregidas y ampliadas mientras van pasando de divulgador en divulgador. Esto es algo que se sospecha de entrada si se observan dos hechos curiosos: la pudorosa reticencia de los divulgadores a definir la naturaleza concreta de los "datos geológicos" en que se apoyan, y la no menos curiosa omisión de los nombres de los "geólogos" que defienden esas dataciones inmemoriales. El único nombre, invocado invariablemente, es el de Byron Cummings, junto con su trabajo de la década de los veinte. Por fortuna, algo han avanzado los conocimientos arqueológicos y las técnicas de datación desde esa época, aunque haya gente que opte por la comodidad de no darse por enterada.












DISTRITO FEDERAL

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PIRAMIDES PODEMOS ENCONTRAR EN TODO EL MUNDO HASTA EN DONDE MENOS NO LO ESPERAMOS Y POR QUE NO EMPESAR POR LA CIUDAD MAS VELLA DEL MUNDO EL DISTRITO FEDERAL.

EN EL D.F. ENCONTRAMOS LA PIRAMIDE CIRCULAR , ESTA CONSIDERADA COMO LA
PIRAMIDE MAS ANTIGUA DEL VALLE DEL ANAHUAC, ESTA CUENTA CON UNA LEYENDA MUY SORPRENDENTE Y SU ARQUITESCTURA E HISTORIA SON SORPRENDENTE.


LA PIRAMIDE DE CUICUILCO:

La leyenda

Cuicuilco, localidad arqueológica ubicada en el sudoeste del valle de México, es una de esas paradojas para las que la ciencia oficial no tiene respuesta, y ante las cuales opta por guardar un prudente silencio. Los conflictos respecto a su antigüedad y al pueblo que la edificó continúan hasta el día de hoy. Su monumento más emblemático es la llamada "pirámide circular", la primera construida en piedra en el continente americano.

Existe consenso entre los expertos respecto a que la pirámide de Cuicuilco es la estructura más antigua del valle de Anahuac; la genuina cuantía de esa antigüedad es el punto central de la polémica. La arqueología oficial dictamina que la estructura no se remonta más allá del año 600 a.C.; los revisionistas, basados en datos geológicos, fechan su construcción de 8.000 a 10.000 años antes de la época actual (6000 a 8000 años a.C.), haciéndola casi contemporánea del cráneo de Tepexpan, que suele datarse del año 9000 a.C., y que es considerado el más temprano habitante prehistórico encontrado en Mesoamérica. También implica que nos encontramos ante la pirámide más antigua conocida, anterior y con mucho a las de Egipto.

Es un hecho que Cuicuilco llegó a su fin con la erupción del volcán Xitle, que derramó un torrente de lava que destruyó primero la cercana localidad de Copilco, y luego engulló a la misma Cuicuilco, dejando un extenso campo conocido como "El Pedregal". Al parecer, los habitantes del lugar pudieron huir antes de que ocurriera el desastre. El campo de lava del Pedregal es considerado un típico flujo de lava de finales del período pleistoceno, que concluyó hace aproximadamente 10.000 años. Uno de los lados de la pirámide se halla cubierto por el campo de lava, lo que indica sin lugar a dudas que su construcción precedió a la erupción.

La primera excavación exhaustiva del lugar fue realizada en 1922 por un equipo de la Universidad de Arizona, dirigido por el Dr. Byron Cummings. A partir de los datos obtenidos en el lugar, el Dr. Cummings estimó que el flujo de lava ocasionado por la erupción del Xitle se había producido entre el año 6550 y el 28050 a.C.

Existen otros detalles inquietantes. El médico español Hernández, enviado a México por Felipe II, relató a su soberano el descubrimiento en el lugar de esqueletos de grandes bestias, y de hombres de 5 metros de altura. Los habitantes del lugar creían que la estructura había sido construida por gigantes.

¿Cómo es posible que una pirámide construida en el año 600 a.C. haya sido parcialmente cubierta por un flujo de lava ocurrido varios milenios antes? La más elemental lógica indica que la construcción del monumento debió preceder al evento que ocasionó su destrucción y abandono, y no al revés. Incapaz de resolver esta paradoja de acuerdo al dogma establecido de la historia de Mesoamérica, la arqueología oficial ha resuelto ignorarla.


El lugar

El lugar arqueológico de Cuicuilco se encuentra ubicado en el sudoeste del valle de México. Al parecer, su nombre significa "Lugar de Oración" o "Lugar del Arcoiris". Hasta el presente, la investigación arqueológica sólo ha sido parcial, pues el sitio está cubierto por una densa capa de lava. Aparte de esto, la creciente extensión de la moderna Ciudad de México ha causado severos daños y pérdidas en el yacimiento arqueológico. Se le considera el centro de población más temprano del Altiplano Central de México, y el antecedente directo del Estado de Teotihuacan; se trata de una de las zonas arqueológicas más importantes para explicar la aparición y desarrollo de las altas culturas en Mesoamérica. Sus fundadores, dedicados a la actividad agrícola, desarrollaron prácticas religiosas complejas, que incluían la ofrenda de artefactos líticos y de cerámica en sus prácticas funerarias.

Hacia 150 a.C., a fines del periodo Preclásico, Cuicuilco adquiere el carácter de un centro regional urbano con una población que se estima en cerca de 20.000 habitantes, comparable con Teotihuacan en esa época, y con una extensión de cerca de 400 hectáreas. Su desarrollo se vio truncado a raíz de la erupción del Xitle, cuando el lugar debió ser abandonado; sin embargo, en el período Postclásico sería ocupado nuevamente. En tiempos de la conquista española existía en el lugar una aldea o caserío que formaba parte del Imperio Azteca.

El Xitle, un pequeño volcán localizado en las faldas del Ajusco, hizo erupción hace aproximadamente 2.000 años, cubriendo a las localidades de Cuicuilco y Copilco con una capa cenizas y lava que provocó el abandono precipitado de esas localidades. El Xitle o Xictli, que significa "ombligo", recibió ese nombre por la forma de su cono. Aunque el volcán alcanza una altura de 3.128 metros sobre el nivel del mar, se levanta apenas 150 metros sobre el terreno circundante. Debido a que los asentamientos prehispánicos fueron cubiertos por la lava, no sufrieron alteraciones culturales posteriores; por lo tanto se pudieron preservar los contextos arqueológicos del llamado periodo Preclásico (aproximadamente del 1000 al 100 a.C.).

La localidad de Cuicuilco fue descubierta en 1922 por Manuel Gamio, y su exploración ha continuado hasta el día de hoy. La ciudad fue construida alrededor de un gran centro ceremonial (Cuicuilco "A"), con una extensa zona urbana (Cuicuilco "B") que incluía plazas y avenidas bordeando una serie de pequeños estanques. Byron Cummings, entre 1922 y 1925, realizó la primera excavación sistemática, restaurando el Gran Basamento (la famosa "Pirámide"). En 1967 se efectuó el rescate arqueológico del asentamiento de Cuicuilco "B", explorada inicialmente en 1957 por Heyzer y Bennyhoff. Cuicuilco "C" fue descubierta en 1990. Otra importante campaña de excavación se efectuó en 1995, que permitió conocer el papel del sitio en el origen y desarrollo de las sociedades estratificadas del periodo Formativo Tardío (del año 600 al 100 a.C.).

La famosa "pirámide", la primera pirámide de piedra de México, suele datarse de alrededor del año 500 a.C. La base del monumento es una plataforma circular de alrededor de 122 metros de diámetro, que contiene una rampa que una vez llevó al altar en la cúspide a 27 metros de altura sobre el nivel del suelo. Fue construida de roca bastas y revestida con una cobertura de arcilla. Curiosamente, el término "pirámide" aplicado a esta estructura resulta particularmente inadecuado, ya que desde el punto de vista geométrico no se trata en modo alguno de una pirámide, pues su forma es cónica.



¿Inexplicable?

El silencio de la arqueología moderna respecto a la paradoja de Cuicuilco tiene una explicación tan fácil como desalentadora para los fomentadores de enigmas: simplemente, tal paradoja no existe.

El famoso flujo de lava del Xitle jamás ha sido datado por los geólogos en el año 8000 a.C., ni en el 6000, ni en ninguna otra fecha parecida. Es más, ninguna referencia primaria respalda esta datación. ¿Y entonces?

Recordemos que la primera excavación sistemática del asentamiento fue realizada entre 1922 y 1925 por el equipo de Byron Cummings. Esto ocurría antes de la invención del método del carbono 14. Se encontró una gruesa capa de sedimentos entre el pavimento del templo y la cara inferior de la superficie de lava, y otra sobre el campo de lava mismo. Cummings estimó que el tiempo necesario para que se acumularan los sedimentos encontrados debajo de la costra de lava era de unos 6.500 años.

Aquí son cruciales dos observaciones: lo que hizo Cummings fue estimar la edad de esa capa de sedimentos, no datarla, y esta estimación no la hacía extensiva en modo alguno al campo de lava mismo, que de cualquier manera y por fuerza tenía que ser mucho más moderno que los mencionados sedimentos. De hecho, Cummings suponía que el flujo de lava tenía unos dos milenios de antigüedad; calculando la velocidad a la que se habían depositado los sedimentos sobre la lava, a partir de la formación del Pedregal, intentó calcular el tiempo que habían demorado en acumularse los que encontró debajo de la misma. Por supuesto, esta estimación hacía retroceder prodigiosamente la fecha en que se construyó el asentamiento, independientemente del momento en que haya ocurrido la erupción del Xitle. Cummings publicó estos resultados en 1933.

El problema de este método de estimación (no de datación) es que parte de un supuesto erróneo: que la velocidad de sedimentación es constante a través del tiempo. En realidad, ésta puede variar de acuerdo a muchos factores. Un período de sequía puede no dejar casi sedimentos; una inundación puede dejar una gruesa capa.

El método de datación por radiocarbono (también conocido cómo método del carbono 14) fue desarrollado en 1947, por Willard Frank Libby.

Las dataciones de radiocarbono demostraron de forma clara y repetida que los famosos sedimentos no habían sido depositados en un pasado remotísimo. Esto fue determinado en primer lugar por Fergusson y Libby, en 1963. La prueba para la base de los sedimentos dio una antigüedad de 2200 años antes del presente, o sea, hacia el año 250 a.C., muy lejos de la estimación de Cummings.

El radiocarbono y el estudio de la cerámica encontrada en los yacimientos asociados a la "pirámide" de Cuicuilco, debajo del flujo de la lava del Xitle, fechan la construcción inicial de la edifico entre los años 800 y 600 a.C. Respecto a la fecha de la erupción del Xitle, se había considerado diversamente que había ocurrido tan temprano como el 250 a.C., o tan tarde como el 410 d.C., pero las dataciones más recientes la ubican hacia el año 200 d.C. En cualquiera de los casos, bastante lejos del pleistoceno.

En resumen, la creencia tan comúnmente divulgada de que un flujo de lava antiquísimo, "datable" en el año 6000 u 8000 a.C., cubrió parcialmente la "pirámide" de Cuicuilco, y que por lo tanto está es de una antigüedad incongruente con los conocimientos aceptados acerca del desarrollo de las culturas mesoamericanas, simplemente carece de base. La paradoja no existe, pues la geología no contradice los hallazgos arqueológicos. Los datos geológicos invocados por los "revisionistas" en su intento de crear un misterio aparentemente insoluble no son otra cosa que ficciones, corregidas y ampliadas mientras van pasando de divulgador en divulgador. Esto es algo que se sospecha de entrada si se observan dos hechos curiosos: la pudorosa reticencia de los divulgadores a definir la naturaleza concreta de los "datos geológicos" en que se apoyan, y la no menos curiosa omisión de los nombres de los "geólogos" que defienden esas dataciones inmemoriales. El único nombre, invocado invariablemente, es el de Byron Cummings, junto con su trabajo de la década de los veinte. Por fortuna, algo han avanzado los conocimientos arqueológicos y las técnicas de datación desde esa época, aunque haya gente que opte por la comodidad de no darse por enterada.