piramides

PIRAMIDE ¿donde hay piramides? en los lugares donde me nos te lo imaginas y de todos los tipos , podras encontrar la instoria de los nativos de ese lugar y la istoria de los mismos, conoseras mas afondo para q eran utilizadas y los materiales de que estan echos t sorprenderas cuando lo sepas no dudes en visitar el lugar de tu interes en el mundo antiguo.

Tuesday, October 31, 2006

XOCHICALCO (Morelos)


Xochicalco

La zona arqueológica de Xochicalco se ubica al suroeste del estado de Morelos, a 38 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca. Se toma la carretera número 95 México-Acapulco hasta llegar a la desviación hacia Alpuyeca, antes de encontrar la laguna El Rodeo hallará la carretera estatal que lo llevará a Xochicalco.


quiere decir “En el lugar de las casa de la flores”, se localiza sobre un conjunto de cerros de baja altura, los principales son La Bodega, La Malinche y Xochicalco; éste último, fue nivelado para construir los edificios más importantes, las laderas tuvieron que ser modificadas para permitir la construcción de casas y conformar una sucesión de terrazas que impedía el libre acceso al sitio.



Historia del sitio
El apogeo de Xochicalco tiene lugar en el periodo llamado Epiclásico (650-900 d.C.). Durante este lapso se construyó la mayoría de la arquitectura monumental visible hoy en día; su desarrollo y surgimiento se debe entender a partir de su relación con Teotihuacan, el asentamiento dominante en Mesoamérica a lo largo del periodo Clásico.

De acuerdo con algunos investigadores, Xochicalco surgió tras el abandono de aquel centro urbano para ocupar el vacío de poder económico y político provocado por ese hecho.

El arqueólogo Jaime Litvak propone que Xochicalco, junto con otros sitios como el Tajín, Veracruz, y Cholula, Puebla, contribuyeron al declive de Teotihuacan al obstaculizar el libre paso de los productos, provenientes de distintas regiones de Mesoamérica, necesarios para el sustento de la población teotihuacana; el investigador Enrique Nalda postula que un proceso de militarización de esta sociedad, ocurrido hacia finales del periodo Clásico, dio lugar al acoso de regiones cercanas con el propósito de obtener de ellas los recursos que anteriormente conseguía en su dominio inmediato.

El actual territorio del estado de Morelos sería una de estas regiones acosadas, tanto por su cercanía al valle de México, como por su alta productividad agrícola. En estas circunstancias se habría producido un agrupamiento de la población de la región en Xochicalco, cuya ubicación, aunada a la construcción de diversos elementos defensivos como fosos, murallas, bastiones y escarpes, permitiría contener posibles ataques.

Esto explicaría la fortificación de esta ciudad prehispánica y su corta ocupación como gran centro urbano. Una vez que Teotihuacan dejó de ser un peligro potencial, el sitio perdió su función principal.




Por otra parte, el arqueólogo Román Piña Chán sugiere que Xochicalco es el mítico Tamoanchan de los relatos prehispánicos, lugar en el que los sabios o amoxoaque arreglaron los calendarios religioso y civil, y en el que surgió el culto a Quetzalcóatl. Entre los elementos en que apoya su hipótesis, destacan los motivos de la Pirámide de la Serpiente Emplumada y los de las tres estelas que representan distintos aspectos de Quetzalcóatl.


Tomado de la miniguía editada por el INAH.
Texto: arqueólogos Ma. del Carmen Solanes y Enrique Vela.


XOCHICALCO: LUGAR DE ORIGEN DE LOS DIOSES Y LOS HOMBRES

Desde 1791 se hacen exploraciones en la zona

Angel Caamaño

Todos somos fugaces / todos nos iremos.
Por eso debemos respetarnos, por eso debemos trabajar,
por eso debemos recoger, respetar y conservar
las cosas de la vida: la flor y el canto cempoalxochitl

Poema náhuatl

Templo de Quetzalcóatl (Detalle)Xochicalco, Mor., 6 de mayo.- A 38 kilómetros de la ciudad de Cuernavaca, situado sobre un conjunto de cerros de baja altura, se encuentra Xochicalco "en el lugar de la casa de las flores", cuya época de apogeo, calculada entre los años 650 a 900 de nuestra era, coincide con un periodo de transformaciones profundas en el ámbito mesoamericano, encabezado por la caída de Teotihuacán.

Pocas ciudades del México antiguo han recibido tanta atención como esta zona arqueológica; el primero en mencionar la existencia de la pirámide de las Serpientes emplumadas fue fray Bernardino de Sahagún.

Por su importancia, se hizo merecedora de la primera descripción de un sitio arqueológico hecha en México por José Antonio Alzate y Ramírez, Xochicalco, ha sido objeto de numerosas exploraciones arqueológicas desde 1791 a la fecha.

Diversos investigadores han escrito sobre la importancia que esta cultura tuvo en el México prehispánico: Paul Gendrop escribió: "En cuanto a Xochicalco, verdadera encrucijada de influencias en que se funden elementos que provienen no sólo de regiones sino de épocas distintas..."

La zona es conocida principalmente por su monumento dedicado al culto de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada... "un edificio de elegante silueta, escribe Gendrop, cuyos parámetros exteriores ostentan grandes serpientes emplumadas en profundo relieve, junto con otros elementos, tales como signos del fuego nuevo, y representaciones de sacerdotes que, en algunos casos, parecieran inspirarse en modelos mayas"... Cada personaje está alhajado y lleva un gran tocado formado por una cabeza de serpiente emplumada; de su boca sale la vírgula de la palabra decorada con plumas.

Para el antropólogo Jaime Litvak, Xochicalco, junto con el Tajín, en Veracruz, y Cholula, Puebla, contribuyó al declive de Teotihuacán al impedir el paso de los productos que aquel centro requería para su subsistencia.

El arqueólogo Román Piña Chan, quien llamó a esta edificación de Quetzalcóatl, interpretó un jeroglífico que muestra una caña, un guerrero y un árbol que sale de una plataforma escalonada como un símbolo del mítico Tamoanchan, lugar del origen de los dioses y de los hombres.

La construcción de Xochicalco fue cuidadosamente planeada, pues la cima del cerro fue modificada para crear las grandes explanadas sobre las que se erigieron los edificios principales; de igual forma, en las laderas del cerro se construyó una impresionante sucesión de terrazas artificiales que le confieren el aspecto de una acrópolis fortificada.

Alrededor de dos centurias duró el apogeo de este lugar y hacia el año 900 fue abandonado.

A un costado de la zona arqueológica se localiza el Museo de Sitio de Xochicalco, que de acuerdo con información proporcionada por su director, Sergio Rasgado, es uno de los pocos en el mundo que opera en su totalidad a partir del uso de energía solar, un mecanismo de capacitación de agua de lluvia y un sistema de ventilación por rotación térmica.

Esto lo hace considerarlo como un modelo a seguir para implementarse en otras zonas arqueológicas apartadas de los centros urbanos y que por lo tanto no cuentan con servicios de infraestructura como energía eléctrica, red de agua potable, drenaje, teléfono; lo que representa retos derivados del aislamiento y las limitaciones inherentes a sistemas ecológicos de tecnología de punta.

El Museo de Sitio es el resultado de uno de los proyectos especiales realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia entre 1992-1994, para impulsar la investigación la conservación y la difusión de sitios importantes de la época prehispánica.

Con la puesta en operación de este recinto en abril de 1996, ha sido posible lograr una nueva imagen de la importancia cultural de este sitio, lo cual da una dimensión más real al visitante de la relevancia de la cultura xochicalca y la responsabilidad de proteger y conservar su legado.

Este Museo, al igual que otros, responde a la creación de recintos que permitan la apreciación y disfrute de los bienes culturales en los sitios donde se encontraron las piezas en exhibición. La creación de museos en las inmediaciones de los sitios arqueológicos conceden al visitante, a través del discurso museográfico, una integración mayor entre los monumentos arqueológicos que persistieron el paso del tiempo y los objetos obtenidos de las excavaciones para obtener una mayor visión de la cultura que ahí floreció, cómo eran, cómo vivían, su relación con el entorno, su cosmovisión.

El recorrido por este Museo de Sitio da inicio en el vestíbulo donde se expone una introducción acerca de la historia de la cultura xochicalca, importante puente cultural entre el antiguo mundo clásico y el advenimiento de Tula, la futura capital tolteca.

Las piezas encontradas en las diferentes etapas de excavación de la zona arqueológica están distribuidas en seis salas: esculturas, estelas, objetos de uso doméstico, aros y la figura del llamado Señor de Xochicalco, un retrato que ofrece información sobre los rasgos físicos de los xochicalcas, expuestos con un guión museográfico que explica diferentes aspectos de esta civilización permiten conocer lo que fue la ciudad y la cultura de este lugar y su importancia en el México antiguo.

Uno de los objetivos de este recinto es mantenerse como un espacio cultural vivo. Una labor primordial para el museo y la zona arqueológica, dijo Sergio Rasgado, es estrechar los vínculos con las comunidades más cercanas a la zona arqueológica: Cuentepec, población que ofrece la cerámica que se produce dentro del Museo; Xochicalco de donde procede la mayoría del personal que labora en el centro de trabajo y Tetlama, que ofrece servicios al turista.

Desde la inauguración del recinto, agregó Sergio Rasgado, se ha procurado el acercamiento con las tres comunidades a través de visitas guiadas al museo y a la zona. Gracias a que los productores de cerámica de las comunidades pueden comercializar sus productos, dentro del Museo se ha podido evitar la creación y proliferación de vendedores ambulantes, lo que evita el abaratamiento y desvalorización de la producción artesanal de la región.

Para Sergio Rasgado el área de servicios educativos es fundamental, ya que refuerza el proceso de enseñanza-aprendizaje, a través de la realización de diversos talleres que permiten enriquecer el conocimiento sobre diversas temáticas relacionadas con la identidad, patrimonio y riqueza cultural del lugar.

Respecto a los nuevos proyectos del Museo de Sitio de Xochicalco se ha planeado el establecimiento de un museo vivo de plantas donde se mantendrán en exhibición permanente colecciones de plantas vivas debidamente identificadas y etiquetadas, lo cual permitirá al visitante conocer y apreciar las especies nativas del lugar. Este proyecto que se trabajará en coordinación con el Jardín Etnobotánico del Centro INAH Morelos, fomentará la conservación y rescate de plantas en peligro de extinción que por no ser comerciables no se producen en viveros.

El Museo y la zona arqueológica son áreas de servicio y un importante reflejo de la imagen que transmite el INAH hacia la sociedad, que como dice Sergio Rasgado, con la participación y el esfuerzo de todos los que integran ese centro de trabajo se logrará alcanzar los niveles de calidad y eficiencia que se debe brindar a la comunidad nacional y extranjera. Asimismo, sólo con la colaboración consciente y responsable del visitante, se logrará proteger y conservar este valioso patrimonio cultural.


LA GRUTA DE LOS ASTRÓNOMOS ESTÁ EN XOCHICALCO

Pivote cósmico para la observación lunar

Angel Camaño

Pirámides de XochicalcoCuernavaca, Mor., 21 de mayo.- La astronomía de la antigua Mesoamérica es un tema que capta la atención en la actualidad, ya que a través de ella surgió un calendario complejo y preciso basado en el perfecto conocimiento de las mecánicas celestes, fruto de observaciones asiduas del cielo por siglos, por milenios.

Como lo menciona Arnold Lebeus, en Astronomía en Xochicalco, las civilizaciones del México antiguo desarrollaron precisos sistemas de observación de los astros, establecieron tablas astronómicas de una exactitud sorprendente y crearon calendarios junto a los cuales los europeos de la misma época parecen muy imperfectos, por no decir primitivos.

Según el investigador, la edificación sociopolítica y religiosa de las civilizaciones mesoamericanas reposaba en gran parte sobre los sistemas de conteo del tiempo, las prácticas rituales y un conjunto de ricas ceremonias asociadas a la vida de los dioses.

El códice llamado Dresden, un libro precolombino de tablas astronómicas y calendáricas continúa proponiendo numerosos enigmas. Es uno de los manuales teóricos y mnemotécnicos de los sacerdotes-astrónomos, herederos de una larga tradición, lo cual muestra el grado de refinamiento a que llegaron los sabios del antiguo México y su capacidad para condensar en un mínimo de espacio y de números todo un conjunto de cálculos combinados en sistema.

La contribución original de la América nativa a la historia universal de las ideas, en matemáticas, geometría y astronomía es tanto más instructiva ya que fue desarrollada en un medio limitado y con resultados que no dejan nada qué desear, comparados con los conocimientos antiguos que se tenían en el viejo mundo durante las mismas épocas. Muchos autores han contribuido a estas investigaciones astronómico-calendáricas, que son de importancia capital para la historia y la arqueología de Mesoamérica y para la historia de las ciencias en general.

Una muestra del genio matemático y del sentido de la abstracción en la antigua América, reside en la utilización del cero cuando menos antes del siglo quinto antes de nuestra era, que permite la anotación aritmética de posición, instrumento esencial para el desarrollo de las matemáticas.

Según varios investigadores como Saénz, Piña Chan y Morante, el sistema calendárico mesoamericano se funda en dos bases principales, un siglo de 365 días llamado "xihuitl" y otro de 260 días llamado "tonalpohualli". En el México central era común reportar las indicaciones calendáricas en el ciclo de 260 días.

El sitio arqueológico de Xochicalco, situado al suroeste de Cuernavaca, es de importancia capital para la historia cultural, religiosa y científica de Mesoamérica. Es de suponerse que su estudio puede aportar todavía otros elementos de información para la solución de problemas históricos y cronológicos del gran conjunto pluricultural del México precolombino.

Para Siarkiewiez las fechas de las fachadas de la Pirámide de las Serpientes emplumadas de Xochicalco son fruto de largas y cuidadosas observaciones y de sólidos conocimientos en el dominio de la astronomía. Ello muestra una vez más el arte de los matemáticos mesoamericanos para presentar un máximo de informaciones con una extrema economía de medios.

Las inscripciones de la fachada de la Pirámide de las Serpientes emplumadas aportan una confirmación a la proposición según la cual los astrónomos conocían perfectamente el valor muy aproximado de las revoluciones del sol, de Venus y del nodo de la órbita lunar, y quienes tuvieron la preocupación científica de medirlas con la mayor exactitud posible, tomando en cuenta sus medios técnicos limitados, sus convenciones matemáticas y sus obligaciones formales y rituales.

En Xochicalco, Venus, la estrella de la mañana, está omnipresente, asociado con las ceremonias del fuego nuevo; como si todo el sitio le estuviera dedicado. En principio, por la presencia de un importante templo dedicado a la serpiente emplumada. De acuerdo con las fuentes antiguas y con los vestigios etnográficos, reconocen en la serpiente emplumada al planeta Venus. Además, es justamente en Xochicalco donde se encuentra una de las raras inscripciones lapidarias que lleva una representación del fuego nuevo.

Todo ello obliga a considerar a Xochicalco como uno de los principales lugares de celebración de las grandes ceremonias de expiación de los pecados, de los sacrificios, del barrido de las viejas cenizas y del arranque de un nuevo siglo. Momento en el cual la vida podría recobrarse, en el gozo y el alivio de la partida, en el buen augurio, en un mundo perdonado, renovado, purificado y pacificado.

Esas fiestas, asociadas a las revoluciones de los cuerpos celestes, dependían a la vez del calendario ritual y de los ciclos astronómicos observados en la realidad.

Las fiestas del fuego nuevo, llamadas "xiuhmolpilli" —afirman Lebeus e Iwaniszewski— se hacían cada 52 años en el momento en que los dos ciclos de 260 y 365 días volvían a encontrarse en fase, pero se sabe también que unas ceremonias calificadas como antiguas, probablemente más importantes, ocurrían cada 104 años, cuando el ciclo de Venus volvía a encontrarse en fase con los otros dos.

Para Morante, uno de los sitios más notables de Xochicalco es la chimenea construida en mampostería de piedra en el techo de una gran gruta, conocida con el nombre de "gruta de los astrónomos" La boca superior de esta chimenea se abre al aire libre en medio de una plaza al suroeste del juego de pelota, en la proximidad de una pequeña plataforma ceremonial.

El diámetro del conducto mide entre 35 y 40 centímetros, la altura total, desde la abertura superior hasta el suelo de la gruta, es de 8.70 metros. Este conducto no es absolutamente vertical, está ligeramente inclinado hacia el norte. En los primeros escritos que lo mencionan, se le había llamado "boca de aireamiento", pero muy pronto surgió una interpretación astronómica.

Los autores que han estudiado y medido el tubo de Xochicalco están de acuerdo en considerarlo como un instrumento destinado a observar y medir el paso del sol por el cenit dos veces por año o para marcar el solsticio de verano e incluso, para medir la longitud del año solar trópico.

Por su parte, León Portilla ha escrito que la hipótesis de una observación del paso cenital del astro parece mejor fundada y aceptable respecto de las tradiciones asociadas frecuentemente con el paso cenital del sol en toda la zona subtropical americana. Sin embargo, en el mismo Xochicalco, la entrada en ese momento de una larga mancha luminosa en el suelo no podría constituir un ejemplo muy convincente de la exactitud por parte de sus constructores o usuarios.

Según los investigadores citados, parece que hubieran escogido levantar deliberadamente este conjunto en una latitud geográfica tal que construyera un pivote, un hito límite de los movimientos solares. Se advertirá pronto que la situación geográfica del sitio de Xochicalco representa también una elección de "pivote cósmico", pero esta vez ya no para el sol.

El tubo de Xochicalco, perforado en el techo de una gruta profunda y que forma una cámara oscura, en la latitud del paso cenital de la luna por el meridiano, durante su lunisticio menor, revela su eficacia perfecta. Puede decirse que si los constructores de Xochicalco hubieran buscado las condiciones de precisión óptimas para la observación lunar, no habrían podido encontrar nada mejor que, precisamente, un tubo vertical en una zona subtropical.

Para Lebeus resulta difícil convencerse de que un tubo de mampostería bastante burdo en su aspecto actual pudiera haber servido para observaciones precisas. En otro tiempo el tubo pudo haber estado cubierto con una placa perforada por un orificio, única manera de obtener la proyección precisa de un rayo de luz.

Cuando se toman medidas del conducto, se percibe que si la forma del tubo es más o menos oval con el diámetro mayor orientado hacia el norte-sur, las piedras que lo bordean en las paredes útiles de contacto en la parte baja parecen haber sido retrabajadas, desgastadas o limadas, como si se tratara de un último ajuste, y el óvalo está desgastado en los dos lados.

La calidad de la observación y de las medidas tomadas en Xochicalco parecen indicar que ahí contamos con un instrumento de precisión suficiente para la observación de la luna y del cálculo completo de los eclipses. Los aspectos prácticos y técnicos del tubo de Xochicalco, su situación geográfica y el conjunto de los adornos y descripciones calendáricas forman un sistema y no son hechos aislados.

Información general

Días de visita: de lunes a domingo.
Horario
. de 10:00 a 17:00 horas.

1 Comments:

At 3:35 AM, Blogger Tecpatzin said...

Para complementar estas informaciones detalladas referentes a Xochicalco, pueden ver también en el siguiente link la interpretación del ajuste calendárico realizado ahí en el siglo VIII de nuestra era y que está plasmado en la pirámide de las serpientes emplumadas:

http://www.tonalpohualli.ch/127872/45303.html

 

Post a Comment

<< Home